martes, 25 de febrero de 2014

Bienvenido a la montaña rusa de emociones


Hoy voy a hablar de algo muy importante que frecuentemente no se tiene en cuenta: las emociones. Reconocerlas, Aceptarlas y Expresarlas son tres cosas que muchas veces damos por hecho que hacemos, pero que por ser algo tan obvio se nos suele olvidar. Si ya de por sí son importantes para cualquier persona, para un inmigrante lo son especialmente. A continuación les cuento porqué:

Cuando un inmigrante deja su país de origen se enfrenta a un sinfín de cambios, muchos de los cuales se espera y muchos otros que aparecen por el camino por sorpresa. Algunos cambios traen consigo emociones que son placenteras: felicidad, euforia, sentimiento de logro;  otros sin embargo traen consigo emociones menos gratas: tristeza, nostalgia, frustración, sentimiento de ser diferente. Sentir cada emoción es legítimo y posible, ¿cuál es entonces el problema?


Normalmente escucho a los pacientes quejarse de esta inyección de adrenalina que hace que la persona se sienta como en una montaña rusa de emociones. Casi todos los pacientes coinciden en que se esperaban estos sentimientos tan dispares, pero que lo que les afecta más no son tanto los sentimientos sino el transcurso de las emociones a lo largo del tiempo. El inmigrante puede pasar de estar un día eufórico y contento porque ha conseguido alguna de las metas que se había propuesto,  a levantarse al día siguiente, mirar la fecha en el calendario y sentirse totalmente nostálgico y abatido porque  es el cumpleaños de su hermana y no puede estar en su país de origen celebrándolo con ella. Es decir, que la persona pasa de estar en lo alto de la montaña rusa a estar en el extremo opuesto. Estas idas y venidas de las emociones, dificultan los tres pasos que mencioné anteriormente: reconocerlas, aceptarlas y expresarlas. Porque cuando se pasa de la euforia a la tristeza, o del sentimiento de logro al de frustración, no hay tiempo para elaborar cada emoción por separado. Si no se puede digerir cada sentimiento, entonces se empiezan a mezclar y pasado un tiempo el inmigrante se siente confundido, desorientado en cuanto a su reloj emocional y totalmente perdido respecto a lo que siente. Por eso es muy importante que antes de llegar a este punto el inmigrante “practique” como elaborar sus emociones (ya que la solución a muchos problemas está en simplemente hacerles caso). Y ¿cómo se hace eso? Nuevamente no hay una fórmula mágica, y la terapia muchas veces se centra en trabajar con los pacientes en asimilar y elaborar lo que sienten, pero aquí os voy a dar algunos trucos muy básicos que pueden servir para empezar a hacerle caso antes de ir a terapia.

Reconocerlas:
Para poder reconocer cualquier cosa, primero tenemos que conocerla. Es decir, para reconocer cuál es el sentimiento de tristeza, tengo que conocer que es la tristeza. Puede parecer algo muy obvio, y es probable que muchos de los que están leyendo conozcan la mayoría de emociones, sin embargo, hay mucha gente que no aprendió de pequeño a identificar cada emoción – el aprendizaje de las emociones lo hacen los padres a través de la forma que ellos tienen de reconocerlas y expresarlas … pero este es otro tema, mucho más largo -. Pues bien, ¿Cómo las identificamos? Podemos agarrar un papel A4 y escribir todas las emociones que creemos que conocemos y todas aquellas que no tenemos muy claro si conocemos o no. Cuando hemos acabado la lista, empezamos por la primera que hemos puesto, por ejemplo: Impotencia. Y nos preguntamos: ¿Qué siento físicamente cuando me siento impotente? ¿Cómo reacciono cuando me siento impotente? ¿Siento alguna dolencia? ¿realizo algún movimiento o hago algo en particular? Cuando respondemos a esas preguntas  lo escribimos al lado de la emoción, y así será más fácil reconocerla. Esa es una forma de hacerlo, pero también podemos hacerlo al revés, sólo que nos llevará algo más de tiempo porque tendremos que esperar a sentir cada emoción. Por ejemplo, un día te encuentras mal y no sabes decir el porqué o como te sientes. Es ahí cuando hay que agarrar el papel y preguntarse: ¿qué siento? ¿siento algo físico? ¿tengo algún dolor? ¿me late el pulso más rápido? ¿tengo alguna reacción? ¿estoy llorando? ¿estoy sin fuerzas? ¿me falta energía? ¿estoy saltando? ¿estoy corriendo? ¿sonrío? etc.  Después de hacerte todas las preguntas necesarias para identificar la emoción buscas en la lista que palabra pega con todas tus respuestas. Esta segunda forma la encuentro yo más práctica y realista, porque no vamos de la razón a la emoción, sino de la emoción a la razón, y suele ser más acertada. .

Aceptarlas:
También es muy importante tener la capacidad de aceptar las emociones. La gente suele aceptar fácilmente aquellas que son positivas, no tienen ningún reparo en decir que están felices, o que se encuentran muy satisfechos, o que han logrado algo. Sin embargo, si les resulta complicado aceptar las emociones negativas. A nadie le gusta decir que está triste, o que se siente desmotivado, porque aceptar eso, tiene un significado peyorativo en la sociedad, ya que las asociamos con debilidad. Pero, desde mi punto de vista, no es más débil quien acepta y legitima sus emociones, sino aquellas personas que las esconden, por miedo a parecer débil. La gente no se da cuenta que aceptando lo que uno siente, se puede poner solución de manera rápida a lo que le está pasando. Sin embargo, si escondemos esa emoción, si la enterramos lo más profundo que podamos, estamos ayudando a que esa emoción crezca más fuerte en nuestro interior y que sea más difícil poder digerirla. Porque cuanto más enterrada esté, más complicado nos será realizar el siguiente paso: expresarla.

Expresarlas
Expresar las emociones es el último paso que nos ayudará a estar más tranquilo con nosotros mismos y nos evitará hacer de un pequeño problema uno muy grande.  Pero, ¿qué significa expresar las emociones? Aunque en la práctica es uno de los pasos más difíciles de hacer, en la teoría es muy sencillo. Se trata de decir en voz alta como nos sentimos y qué nos hace sentir así, a la pareja, a la familia, a los amigos y a todas aquellas personas con quienes queramos compartir esa emoción. Al decirlas en alto, significa que hemos superado los dos pasos anteriores, y ayudará a la relación que se tenga con la persona a la que se le dice el sentimiento. Ser sincero con las personas que queremos y con quienes convivimos, es el camino más corto para una buen armonía familiar y de pareja.

Bueno lectores, eso es todo por hoy. Espero que les haya servido para plantearse al menos la importancia de las emociones y como empezar a trabajar con ellas. Como dicen aquí en Austria: Übung macht den Meister (la práctica hace al maestro)
 
Auf Wiedersehen! Y hasta la próxima!

martes, 4 de febrero de 2014

Pasito a pasito ....



Perdón por los días de retraso, al ser igual que vosotros, inmigrante, esta semana estuve haciendo trámites para el título universitario, y mientras los hacía pensaba en cuantos obstáculos se encuentra uno cuando está fuera de su país de origen. Por ello decidí escribir este artículo sobre lo que necesita un inmigrante para ponerse en marcha en el país elegido. Y recordé lo que con frecuencia ocurre en la consulta: los pacientes vienen con un problema determinado, y en la primera sesión piden al psicólogo que haga magia, que todo se solucione de manera fácil y rápida. Vivimos en una sociedad donde todo se quiere con urgencia y sin esfuerzo. Lamento anunciar que tanto en terapia como en la vida de un inmigrante en sus primeros meses de aterrizaje todo es lento y se requiere de mucha paciencia. Las soluciones mágicas y fáciles no suelen acompañar a la palabra inmigrante. Pues bueno, hablaremos entonces de la paciencia como cualidad fundamental.
 
Aquí están algunos puntos que necesitan de nuestra paciencia: 

-          Para conseguir un trabajo: ya escuché a varios pacientes y a muchos inmigrantes fuera de consulta, como afecta la impaciencia tanto al resultado de la búsqueda como al estado anímico de la persona. La falta de paciencia puede hacer que con las prisas el inmigrante no se prepare bien la entrevista, o no escriba una buena carta de presentación, incluso puede hacer que detalles que no parecen importantes se pasen por alto y luego por ellos no consiga esa plaza de trabajo. Como muchos saben, buscar trabajo es un trabajo en sí mismo, y  para ello se necesita paciencia tanto para preparar bien el cv, la entrevista, la carta de presentación y paciencia porque tampoco se encuentra de un día para otro. 

-          Para tramitar las convalidaciones de estudios: se necesita paciencia porque el país de destino siempre va a mirar por sus ciudadanos, para que ellos puedan ocupar los puestos de trabajo según su cualificación. Por el contrario, el inmigrante tendrá que pasar por una serie de trámites para poder convalidar su título y poder ejercer en condiciones. Pero bueno, esto es pura burocracia. Y la paciencia ayudará a que la persona no se desespere con tantas idas y venidas. 

-          Para dominar la nueva lengua: muchos viajeros creen que se puede aprender alemán en dos meses, o haciendo cursos intensivos, y de hecho es posible aprenderlo en poco tiempo. Sin embargo, los científicos ya han demostrado que el cerebro necesita tiempo y descanso para asimilar completamente lo aprendido. Siempre me acuerdo de un profesor de la universidad que nos decía que debíamos hacer una pausa cada hora de estudio y dormir 30 minutos, porque así lo aprendido en esa hora ya estaría bien asimiliado en el cerebro. Esto además de una anécdota graciosa tiene su parte de razón. Si lo aplicamos al aprendizaje de alemán, el cerebro necesita hacer unas pausas y descansar un tiempo para poder asimilar lo aprendido en clase. Por todo esto la paciencia es necesaria para poder asimilar de manera gradual y eficaz la nueva lengua. Querer hacerlo deprisa y no tener paciencia sólo ayudará a aprenderlo mal. 

-          Para conocer gente y hacer amigos: escucho también a menudo “necesito hacer amigos” “echo de menos a mis amigos de España” “no encuentro ese tipo de amigos que tenía allí”. Cuando me dicen estas frases yo suelo responder: ¿cuánto tardaste en hacerte amigos en España? ¿Desde cuando conoces a tu grupo de amigos en España? ¿Cómo los conociste? ¿Tu primera impresión de todos ellos fue positiva? ¿Te acercaste a ellos de manera natural o al principio te resultó difícil?. Para hacer amistades se necesita paciencia, porque normalmente hay una serie de etapas en la amistad, y pretender saltárselas provocará justamente el efecto contrario, la gente se alejará.

Como ven estos y muchos otros puntos que no menciono necesitan de nuestra paciencia. Esta cualidad personal no se desarrolla de un día para otro, hay gente que es más paciente y otros que lo somos menos, sin embargo se puede intentar ser más paciente conociendo todos estos puntos y sus efectos, y poniendo en práctica nuestras herramientas para ser positivos y realistas a la vez.  

Considero que cada uno como inmigrante tiene que buscar sus diferentes maneras de ser impaciente en su proceso de migración y contestarse a si mismos una serie de preguntas: 
 
a)      ¿Por qué quieres conseguir una plaza de trabajo en tiempo record?
b)      ¿qué será diferente cuando lo consigas?
c)       ¿a quién crees que quieres impresionar? ¿a quién quieres demostrar cuanto vales?
d)      ¿Si en 3 meses no consigues esos amigos del alma, ese trabajo deseado o ese nivel de idioma que te apatecía, que pasará? ¿Qué crees que harías?
e)      ¿Qué te impide tener paciencia?
f)       Y finalmente: ¿qué crees que te ayudaría a ser más paciente?

Todas estas preguntas ayudarán al inmigrante a replantearse la necesidad de la paciencia y le ayudarán también a descubrir la razón de sus actos. Es posible que al plantearse estas preguntas pueda sacar conclusiones que lo motiven para conseguir lo que se proponen, y a su vez también se conocerán mejor a si mismos.  

Esto es todo por hoy, vuelvo a decir que si quieren saber más de un tema determinado o si tienen alguna duda con las preguntas o el artículo de hoy no duden en escribirme a: barbarabelenky@gmail.com  

Auf wiedersehen!

lunes, 13 de enero de 2014

La inseguridad del inmigrante Parte II

La otra semana nos quedamos en aquellas razones que facilitan a que el inmigrante tenga baja autoestima o se sienta poco válido al pisar el país de destino. Hablamos de la dificultad con la que se enfrentan los inmigrantes al tener que hablar otro idioma que quizás no conocen a la perfección. En relación a ello mencioné la necesidad de aprenderlo para poder comunicarse con los demás. También hablamos de la importancia de buscar apoyo en amistades, colegas, compañeros de clase y comentamos que suele estar relacionado con el nivel del idioma que tenga el inmigrante. Y que si la persona no habla el idioma puede aislarse gradualmente y eso mermar en su autoestima. Una vez puestos en situación y refrescado la memoria aquí os dejo otros dos puntos importantes que no ayudan a nuestra autoestima:

a)      Una vez que conseguimos controlar el idioma, y somos capaces de hablar con los demás y enseñar nuestra personalidad aparece el tema del trabajo. Encontrar un trabajo en otro país es un desafío, ya que dependiendo en lo que queramos trabajar tendremos que hacer unos pasos u otros. Aquellas personas que han estudiado una carrera tienen primero y principalmente que continuar con la convalidación del título empezada en su país de origen. Esta convalidación no sólo es un gasto de dinero considerable sino que requiere de tiempo y paciencia. Para aquellos que han estudiado carreras en las que tratan la salud de las personas o bien se involucran de una u otra manera con la sociedad, deberán además colegiarse para poder ejercer. Todos estos pasos como ya mencioné son un gasto de dinero y de tiempo que muchas veces al principio no se tiene. Por ello se buscan otros trabajos diferentes a la profesión elegida. Es muy digno trabajar de camarero, dependiente de una tienda, cuidador o enseñando español, porque ello nos ayudará a salir adelante. Pero la autoestima y la seguridad en sí mismo que sentimos cuando realizamos un trabajo que no es aquello a lo que dedicamos cinco años de estudio, afecta considerablemente a la autoestima. Esto no aparece de un día para otro sino que va apareciendo con el tiempo, cuando las necesidades básicas las empezamos a tener cubiertas: un buen sueldo, unos amigos, un novio, una piso bonito … de pronto nuestra autoestima toca la puerta y nos recuerda: ¿oye, y cuándo vas a empezar a hacer eso que realmente te apasiona? ¿Cuándo vas a tratar pacientes? (esto sería la autoestima de un psicólogo), pero también funcionaría con otras profesiones: ¿Cuándo vas a empezar a enseñar matemáticas en un colegio? (para un profesor de primaria) ¿cuándo vas a trabajar de periodista escribiendo artículos en periódicos de la zona? (para un periodista), y así sucesivamente … Y esas preguntas que surgen de nuestro cuestionamiento interno afectan a esa valoración que hacemos sobre nosotros mismos.

Me gustaría añadir aquí, que estas preguntas no surgen de la noche a la mañana,  sino que aparecen cuando tenemos el resto de necesidades básicas cubiertas. Sin embargo siempre están aquellas personas que desean fervientemente llegar y encontrar un trabajo de lo que han estudiado, con prisas, presiones, y frustraciones. Como profesional considero es importante que la persona sepa darse tiempo para asentarse en este nuevo país. No es momento para presionarse en buscar el trabajo de su vida, porque como dice el refrán “las cosas de palacio, van despacio” y hay que saber respetar los ritmos del proceso de migración. Cuando la persona se vea capacitada, pueda comunicarse de forma fluida en la lengua alemana, y su autoestima comience a cuestionarle, entonces deberá ponerse las pilas para buscar algún trabajo relacionado con su profesión. 

b)      Por último pero no por eso menos importante es el hecho de conocer la ciudad, conocer las calles, las autopistas, los lugares donde comprar, los medios de transporte y todas aquellas cosas que vamos aprendiendo según vivimos en la ciudad que nacemos. Parece una tontería, pero no lo es, porque aprender y conocer el lugar donde se vive, hace que nos sintamos más seguros, más confiados, más cómodos … más como en casa. Por poner un ejemplo sencillo, conducir en otro país – aunque también sea de la Unión Europea – es diferente. Los carriles para girar a la izquierda o derecha suelen ser más cortos en Linz, la salida de las autopistas suelen tener menos tramo que las que hay en Madrid, los semáforos están colgados con cables en el aire, hay más curvas porque hay más montaña, y muchas otras cosillas que uno va dándose cuenta a medida que va conduciendo por estas tierras. La primera vez que conduces por una zona tan montañosa o con tantas curvas la inseguridad incrementa porque es algo nuevo que no conoces y que no estás acostumbrado. Pues a eso me refiero. Para el inmigrante cuando llega a otra ciudad, otro país, todo es novedad y todo es bastante diferente. Pues todas estos pequeños detalles favorecen la inseguridad en el inmigrante. Por eso es importante, y aquí se cuela consejo profesional, salir a la calle todos los días a pesar de no tener trabajo. Usar ese tiempo en que aún no se ha encontrado el trabajo para conocer la ciudad en la que se planea vivir un tiempo más prolongado.

Si aún tenéis dudas sobre la inseguridad, o queréis preguntarme alguna cosa o queréis sugerir algún tema que todavía no he tocado y os apetece leer no dudéis en escribirme al correo: barbarabelenky@gmail.com 

Espero que este artículo os haya ayudado a conocer los puntos flacos de la autoestima y poder ponerle una solución! 

Hasta el próximo día!

Auf wiedersehen!

martes, 7 de enero de 2014

La inseguridad en el inmigrante

Mientras me voy adaptando a mi nueva vida aquí en Austria, iba en el tranvía mirando la arquitectura de la ciudad y pensando qué escribir en el próximo post. No encontraba tema que me apeteciera escribir, y pensaba una y otra vez: ¿qué necesita leer un inmigrante? Pero nada se me ocurría. Hasta que me acordé de cómo en terapia algunos pacientes se centran tanto en pensar y racionalizar que olvidan sentir. Así que me dejé llevar por el sentimiento, por cómo me siento como inmigrante una vez más y una sola palabra me inundó: inseguridad


Pero .. ¿Qué es la inseguridad? ¿Tiene que ver con la autoestima? Bueno, explicaré brevemente algunos conceptos que están interrelacionados unos con otros para que el post se entienda mejor. Dichos conceptos son: autoestima, seguridad en sí mismo y autoconcepto. Éste último es la suma de creencias de un individuo sobre sus cualidades personales. Lo que la persona sabe de sí misma y lo que cree que sabe. Una vez que hemos formado un autoconcepto coherente de nosotros mismos, entonces construimos nuestra autoestima. La autoestima es básicamente cómo nos sentimos con nosotros mismos con ese autoconcepto formado. Según nuestro autoconcepto nos podemos sentir muy válidos (autoestima alta) o nada válidos (autoestima baja). La seguridad en si mismo coincidiría con el sentimiento de muy válidos, y la inseguridad con el de poco o nada válidos.


Cuando se es inmigrante, parece que todo el sentimiento de valía que sentíamos antes de emigrar desaparece al pisar el país de destino. Las razones son varias y comprensibles, aquí os dejo la primera parte:


a)  Para empezar se necesita saber otro idioma para poder comunicarse con otros. La lengua alemana es diferente al español, y suele ser difícil para hispanohablantes por la forma de construir las frases. La dificultad que encuentra un inmigrante a la hora de comunicarse puede afectarle en lo más profundo de su autoestima, ya que es a través de la lengua cuando se demuestra a otros quiénes somos. Si no podemos hablar con otras personas, inevitablemente no podemos enseñar nuestra personalidad al completo ni podemos mostrar todas aquellas cualidades que nosotros mismos valoramos como cualidades personales. 


b) Como inmigrante uno puede sentirse sólo y necesita buscar apoyo en amigos. Para ello necesita conocer gente, y si es del país de destino lo ayudará poder avanzar en su proceso de migración. Sin embargo, una vez más nos encontramos con la traba del idioma. No conocer bien el idioma puede aislar gradualmente al inmigrante, afectando nuevamente a su autoestima. Porque si bien nosotros mismos valoramos nuestras cualidades, también hacemos nuestras propias conclusiones sobre lo que creemos que los demás piensan de nosotros – así somos de complicados los seres humanos-. Y estas conclusiones pueden hacer que la autoestima esté más alta o más baja, dependiendo de lo que recibimos del entorno. Pero claro, si de pronto no tenemos mucha gente alrededor, perdemos la noción de aquello que creemos que los demás piensan de nosotros, y caemos en pensar que no nos valoran mucho porque claro, no pueden conocernos por el idioma. 


En el próximo post seguiré explicando las razones de la baja autoestima en el inmigrante! Siempre es bueno conocer aquellos puntos que pueden hacernos sentir poco válidos, porque conociéndolos podemos ponerle solución. ¡Habrá que mirarlo por el lado bueno de las cosas ;)! 


Hasta el próximo día!


Auf wiedersehen!


P.D: de ahora en adelante también colaboraré con el blog Viena Directo, allí escribiré algunos artículos que no estarán colgados en este blog … os animo a visitarlo!